
Bienvenidos a mi casa.
Compré la casa sobre plano allá por octubre de 2.007, en Creativa Barcelona. La promotora, francesa, L'Atellier D'Isabelle, me convenció fácilmente, la foto de la casa construida era muy prometedora, la memoria de calidades, impecable y las instrucciones de uso, clarísimas. En fin, que me decidí, y firmé el contrato, en unos tres meses podría trasladarme.
Luego pasó lo de siempre, que si hay que terminar otras obras, que se plantea una huelga, que si se ponen enfermos, y la constructora me dejó tirada durante seis meses. Con la llegada del buen tiempo, verano de 2.008, parecía que por fin, los albañiles llegarían. Y así fue, durante las vacaciones de verano nos hicimos compañía, primero los cimientos, después los tabiques, y por último el tejado. Fueron buenos y largos momentos, de tranquilidad y de relax.
Acabada la casa, los albañiles continuaron por el patio, y me trajeron unos animalitos para hacerme compañía: unas gallinitas y unos pajaritos.

Y ya en plena crisis inmobiliaria, allá por octubre, me trasladé, la espera mereció la pena, la casa es muy alegre, tiene mucha luz, está llena de flores y los pájaros no paran de cantar. ¡Soy la envidia del vecindario!
Es cierto que faltaba un remate para la inauguración oficial, la valla de madera verde, que construyó mi madre en Navidades, y eso que suele pasar, no la he montado hasta la semana pasada. Ahora ya sí puedo presumir. Esto sí ha sido una buena inversión, ¡yo no la vendo!
